Instituto Confucio UC

Estos son los tres sobresalientes ganadores del concurso “88 Frases Te invita a tu Primer Viaje a China”

19

 

 Por tercer año consecutivo se realizó el concurso que invita a jóvenes que no poseen estudios formales de chino a conocer más sobre el idioma y cultura del gigante asiático. Luego de prepararse para aprender 108 frases en mandarín, los estudiantes de la lengua tuvieron que ser capaces de mostrar su dominio en cuanto al significado, pronunciación y escritura de sus caracteres.

El concurso organizado por el Instituto Confucio de la Universidad Católica y la Corporación Cruzando el Pacífico, premiaron ayer a los tres ganadores con un cupo en el Curso de Verano 2019 del Instituto Confucio UC, que será encabezado por su Directora Académica, Elena Gu.

Luego de la inscripción de 1.094 jóvenes, solo 28 llegaron a la semifinal. Con algo de nerviosismo y mucha esperanza por alcanzar el premio, los participantes demostraron sus habilidades escritas, de pronunciación y compresión para asegurar un cupo dentro de los 10 finalistas. Estos fueron: Bárbara Becker, Trinidad Caballero, Nicolás Gracia, Jenny Martínez, Rayén Ñanculef, Catalina Rosales, Valeria Rubilar, Valentina Serón, Nicolás Silva y Matías Tapia.

El Presidente de la Corporación Cruzando el Pacífico, Rodrigo Fábrega, explica por qué razón el concurso ha sido tan exitoso, ya que ha duplicado el número de votantes-participantes en un año. “Gracias a esta plataforma digital, que fue construida con pasión por transmitir contenido, los estudiantes pueden aprender chino mandarín de forma gratuita y llegar lejos, porque se les abrirán muchas nuevas oportunidades”, explica Fábrega.

También señala el propósito de entregar cursos solamente hasta el nivel básico: “Así está pensado: los estudiantes pueden acceden de manera gratuita a estos cursos, en su casa, a este primer escalón, pero luego, el segundo paso debería ser tomar estudios formales en el Instituto Confucio UC”, dice el presidente de la Corporación.

 A las tres de la tarde llegó la hora decisiva y los 10 concursantes demostraron sus habilidades del chino mandarín ante la presencia de seis jurados: los profesores del Instituto Confucio UC Clark Gao, Lisha Liu y Aznous Boisseranc, en conjunto con Lu Jia, coordinadora de profesores voluntarios de chino mandarín en Chile, Francisco Ibarra del Ministerio de Educación y Yang Shuo del Centro Cultural Chino.

Después de una difícil y estrecha decisión, quienes se llevaron el primer, segundo y tercer lugar respectivamente fueron Nicolás Silva de Cerrillos, Matías Tapia de Santiago y Catalina Rosales de La Florida. Son ellos quienes el 27 de diciembre tomarán un vuelo a China, conocerán las ciudades de Beijing, Shanghai y Nanjing; y participarán de un curso intensivo de chino mandarín en la Universidad de Nanjing. Además, se les otorgará alojamiento, alimentación, seguros de viaje y salud.

“Para no tener clases formales, todos tienen un muy buen nivel. Por ejemplo, algo que me impresionó mucho fue que algunos participantes escribían correctamente incluso el orden de los trazos de los caracteres”, dice la jueza del concurso Lisha Liu.

Nicolás Silva, ganador del primer lugar, cuenta por qué razón considera importante proseguir el estudio del chino mandarín: “Además de las enormes puertas que se abren en lo laboral para quienes lo estudian, China posee una cultura muy diferente a la nuestra, que creo que puede ayudar a las personas a concebir diferentes puntos de vista sobre cómo puede ser la vida”, reflexiona.

Quien se llevó el segundo lugar, Matías Tapia, explica que está muy feliz por haber alcanzado la meta. “Este es el resultado del esfuerzo y las horas de estudio que le dediqué todos los días desde hace un año. Ahora veo reflejados los frutos en el premio y aún no me lo creo”, dice.

Por su parte, Catalina Rosales comenta: “Tenía esperanzas en ganar uno de los tres lugares, pero me inseguricé cuando me di cuenta que los participantes tenían un muy buen nivel. Pero salió todo muy bien, voy a poder cumplir mi sueño de viajar a China y conocer una cultura muy hermosa”.

Catalina también cuenta: “No fue una tarea fácil, estudiaba todos los días y me preocupaba de poner mucha atención a la pronunciación y los trazos de los caracteres (...) en las vacaciones aprovechaba cada tiempo para seguir aprendiendo, sobre todo vocabulario”.